Nada de lo que dire es cierto porque nada hay que pueda decir sin tener que atravesar el umbral que te evoca.
Quiero dejar de mirar esa puerta. Quiero dejar de dar vuelta mis ojos. Quiero dormir-me sin vos, que te fuiste sin decir nada, nadanadanada, dejando disperso y destruído el abecedario que daba sentido a mis días.
Entonces ahora me digo que no sirve de nada querer recomponer letra por letra tan gran destrozo, por lo menos una vez tener valor para sacudir de mi cuerpo el recuerdo de lo que era y empezar a escribir, una por una, cada vocal, cada sonido cada modulación,tal vez sea el modo de encontrar otra manera de nombrarte, tal vez sea ese el modo de encontrarme.Ay! Es tan doloroso salir de entre espejos, tan penetrantes son los cristales clavandose en mi piel...y tu recuerdo...tu recuerdo.
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A tu piel me adherí mientras dormías
en el silencio y sombra de tu lecho;
batían tus latidos en mi pecho
pero los míos no los percibías.
Errante en las desiertas galerías
de los sueños, ahogada en el estrecho
callejón de un deseo insatisfecho,
yo te llamaba y tú no respondías.
Y al acercar mis labios a tu oído,
emergió de los tuyos un gemido,
como de quien se siente abandonado.
Sueño desolador, tan absorbente
que yo, abrazado a ti, te sentí ausente,
y tú no me sentiste a ti abrazado.