Victoria Tanco,

En los Estados Unidos ya hablan de ella. Con sólo doce años, Victoria Tanco, cuarta en el Ranking Argentino de Aficionados, aprovechó su experiencia en competencias en los torneos del Calendario Oficial y se adjudicó el primer lugar entre las damas de 12 y 13 años con un score de 202 golpes (-14) en una cancha de 4815 yardas par 72, un tamaño inferior a los campos donde compite habitualmente. La aficionada de San Diego C.C. (también juega en San Andrés G.C.), que se había consagrado en 2005 en la Categoría 10 y 11 años, instauró una diferencia de 11 golpes con su inmediata perseguidora, la tailandesa Paveenuch Sritragul, producto de rondas de 64, 71 y 67 golpes. Todos los ojos se dirigen a ella con admiración.

En una nota reciente publicada por Clarin.com, se resalta constantemente las virtudes de Victoria. "Juega mano a mano con las mejores jugadoras del país y les gana. Juega con varones mayores que ella y les gana. Cada día que pasa sus logros sorprenden al mundo de golf, y muy probablemente pronto trasciendan al deporte en general. Ella no solo quiere participar.

También quiere ganar: es una jugadora muy aguerrida". Pero su garra contrasta con su timidez: Victoria responde a las preguntas casi siempre con monosílabos. Y antes de responder mira a su caddie y consejero, Alberto Oviedo, o a su padre Marcelo, quien la sigue a todas partes, en busca de ayuda.

Perfil
Aunque apenas si levanta un metro y medio del piso, Victoria es flaca y alta para su edad. Lleva su largo pelo rubio trenzado en la espalda y luce pantalón claro y un chaleco a rombos. En la gorra azul de golfista tiene cosida una bandera argentina y un clip de la PGA, recuerdo de su participación en el Optimist, en Palm Beach. A los 5 años Victoria ya sabía que lo suyo era el golf. Quiso aprender pero el profesor le dijo que tenía que tener 6. Cuando los cumplió, el 25 de febrero de 2000, fue a ver al profesor por segunda vez y le dijo: "Ahora enseñame". Jugó el campeonato de su club, San Diego, por primera vez este año y lo ganó. Victoria no tiene cábalas. Pero cuando algo le sale mal tiene un lema: "Ya fue", dice, y piensa en la forma de corregir sus errores y de seguir adelante. Practica de lunes a lunes. Y cuando no está en la cancha va al colegio, toca la flauta dulce y es fanática de los Simpsons: "me gusta Homero", ríe.

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