La Coctelera

primerestrella

20 Abril 2007

Soy heterosexual pero me siento atraída por otras mujeres


Incluso, en ocasiones, se han sorprendido sintiéndose atraídas e, incluso, sexualmente excitadas, por una persona de su mismo sexo. Eso, a veces, les hace dudar de su orientación sexual. Suele decirse que el ser humano es bisexual por naturaleza y que sólo los convencionalismos sociales favorecen que terminen orientándose de una manera u otra. Eso no es enteramente así. En realidad, desconocemos las variables que favorecen la orientación heterosexual (la damos tan de por hecho que la consideramos algo natural y espontáneo), y, por lo mismo, no sabemos cuáles son las que hacen que tal orientación resulte homosexual.
En principio conviene saber que el impulso sexual, las tensiones sexuales, las necesidades de satisfacción sexual son inespecíficos e independientes de cualquier objeto. Es decir, se bastan a sí mismos. Existen desde antes que surja la capacidad reproductora (se han observado fetos masculinos y femeninos masturbándose en el seno materno) y se mantienen hasta bastante después de que esta desaparezca (la menopausia). Eso hace posible que a muy temprana edad aparezca la masturbación como forma autónoma de satisfacer esa tensión sexual inespecífica.


Si la sexualidad estuviera orientada necesariamente hacia otra persona, la masturbación no aparecería tan pronto, ni tendría razón de ser. Algunas investigaciones refieren que hasta un 50% de las mujeres (y un 13% de los hombres) comienzan a masturbarse antes de los 10 años de edad, cuando aún no pueden reproducirse. Tal inespecificidad permite que seamos capaces de gozar de una actividad sexual practicada por otra persona (masturbación, sexo oral...) con los ojos cerrados, sin saber si es hombre o mujer.

También existe un momento en nuestra infancia en el que nuestros compañeros de juego comienzan a aparecer ante nuestros ojos de otra manera... Empiezan a gustarnos, comienzan a resultarnos atractivos y deseables. Con frecuencia, suelen resultarnos más atractivos los miembros del sexo opuesto (aún no sabemos por qué). En algunas personas, eso les sucede con miembros del propio sexo. Así surge la orientación emocional.
Y he aquí, que gracias a la capacidad fantaseadora que existe desde la infancia, esas imágenes emocionalmente atractivas terminan asociándose al sexo al evocarlas durante la masturbación. Con lo que la orientación emocional deviene también en orientación sexual. Eso hace que desde ese momento prefiramos mantener relaciones sexuales con las personas que nos resultan emocionalmente atractivas, sean del otro sexo o del propio.

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